Rutas

Navarredonda- Peña del Aguila- Chorrera-Navarredonda

publicado a la‎(s)‎ 13 ago. 2013 3:51 por MIGUEL ANGEL GARCIA ALFARO   [ actualizado el 13 ago. 2013 3:51 ]


Puerto de Navafria- Pico del Nevero-Alto del Porrinoso-Hoyo Cerrado-Pto de Navafria

publicado a la‎(s)‎ 13 ago. 2013 3:49 por MIGUEL ANGEL GARCIA ALFARO   [ actualizado el 13 ago. 2013 3:49 ]


Navarredonda circular por la Dehesa de la Umbría

publicado a la‎(s)‎ 13 ago. 2013 3:47 por MIGUEL ANGEL GARCIA ALFARO   [ actualizado el 13 ago. 2013 3:47 ]


Navarredonda- Chorrera-Navarredonda / ruta circular/

publicado a la‎(s)‎ 13 ago. 2013 3:45 por MIGUEL ANGEL GARCIA ALFARO   [ actualizado el 13 ago. 2013 3:53 ]


El Sabinar de Lozoya

publicado a la‎(s)‎ 5 feb. 2012 15:29 por MIGUEL ANGEL GARCIA ALFARO   [ actualizado el 5 feb. 2012 15:29 ]


El sabinar de Lozoya

TIPO DE RUTA:


Circular.

LONGITUD:


13 kilómetros.

DURACIÓN APROXIMADA:


3 horas.

DESNIVEL:


1.222 - 1.400 - 1.222 metros.

DIFICULTAD:


Media.

RECOMENDACIONES:


Ruta por el valle del Lozoya entre Navarredonda y las inmediaciones de Lozoya. Ecosistemas de robledal de montaña y de sabinar. El sabinar de Lozoya es un ejemplo de bosque relicto en nuestra Comunidad. Apta para toda época del año, a excepción de los temporales invernales.
Acceso a Navarredonda desde la N-I, desviación a la izquierda pasado Buitrago por la M-634, y a la derecha pasado San Mamés por la M-974.
Acceso a Lozoya por la N-I, a la altura del kilómetro 68 pasado Lozoyuela, por la M-604.

CARTOGRAFÍA:


1/50.000, 484, Buitrago del Lozoya y 1/25.000, 484 - I.

DESCRIPCIÓN DE LA SENDA

Se llega al alto, que es una pradera con una tapia y un zarzo (una portilla), que separa los términos de Navarredonda y Lozoya. El zarzo, al pasarlo, hay que volverlo a dejar cerrado.
Empieza el descenso por un camino en muy buen estado, salvo en época de lluvias. Desde aquí hay unas espléndidas vistas del cierre del valle del Lozoya, con el puerto de Cotos en el centro, enmarcado por Peñalara a la derecha y las Cabezas de Hierro a la izquierda.
Se alcanza el arroyo del Villar (3,5 km y 45 minutos), y se cruza, empezando a perder altura por la margen derecha del vallejo, entre robles y prados. Se cruzan los arroyuelos de la Galiana y de la Mata del Tirón y a la izquierda aparece un pequeño camino, casi una calleja entre muretes, que baja hacia el río, que se debe de tomar. Si se continua de frente, el descenso nos lleva sin pérdida al pueblo de Lozoya, que se ve a la lado del embalse de Pinilla.
Se toma la calleja a la izquierda. Los muros separan el camino de campos con prados y fresnos que sirven de explotaciones ganaderas. El camino se va ensanchando hasta llegar a una agradable pradera por donde discurre el arroyo del Villar que hay que volverlo a cruzar.
Se cruza el arroyo de nuevo (6 km y 1 hora y 15 minutos), y se empieza a remontar el monte que tenemos hacia el sur, en dura subida hasta alcanzar la solana del monte El Chaparral (7,5 km y 1 hora y 45 minutos). Descendiendo se llega a una de las joyas de la naturaleza, el Sabinar de Lozoya , único en toda la Comunidad de Madrid, siendo de carácter relicto, es decir, que no se corresponde con las características climáticas de hoy en día, sino con las de épocas pasadas, cuando el clima era más frío y seco. El monte presenta como especie característica la sabina albar, fácilmente reconocible por su forma cónica, y se desarrolla entre los 1.100 y los 1.300 metros de altitud, en el piso del roble, pero adaptado y reducido a este lugar por unas condiciones favorables a su desarrollo: bastante inclinación, mucha radiación solar al estar en la solana, escasez de agua en el subsuelo, que da lugar a un monte aclarado, con árboles espaciados. A la sabina le van a acompañar enebros y plantas aromáticas como cantuesos, lavandas o tomillos.
Para volver a la senda, se rodea el monte en el sentido contario a las agujas del reloj y se llega a la umbría por el collado Portillo, se desciende un poco y se vuelve a encontrar la senda anterior (10 km y 2 horas y 20 minutos), que se toma a la derecha y que sube en zigzag por el melojar del valle del arroyo del Villar.
Se alcanza el collado que separa los dos términos (no es el de antes, que queda tras una elevación unos metros más al norte) (11 km y 2 horas y 30 minutos), y se toma como referencia una alambrada. Siguiéndola en continuo descenso, se llega a Navarredonda por el melojar hasta el camino que conduce por el cementerio al pueblo (13 km y 3 horas).

De Lozoya a Navarredonda

publicado a la‎(s)‎ 5 feb. 2012 15:29 por MIGUEL ANGEL GARCIA ALFARO   [ actualizado el 5 feb. 2012 15:29 ]

 
RUTA nº 162COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID - Zona 1Distancia desde Madrid: 84 Kms.
Comunidad Autónoma de Madrid DE LOZOYA A NAVARREDONDA
POR LOS VIEJOS CAMINOS
Fresnedas, robledales y prados, con vistas al embalse de Pinilla, jalonan este atajo entre localidades vecinas

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a Lozoya del Valle se va por la carretera de Burgos (NI) y desviándose nada más pasar Lozoyuela por la M-604. Hay autobuses de Continental Auto (teléfono 91 314 5755) que salen del intercambiador de plaza de Castilla
Ruta apta para hacer en bicicletael Ayuntamiento de Lozoya (plaza Mayor, 1; teléfono 91 869 3029) facilita información sobre ésta y otras rutas a pie. Y la empresa Recursos Turísticos del Valle del Lozoya (teléfonos 91 869 3019 y 667 44 7918) ofrece alojamientos de calidad – apartamentos desde 22.000 pesetas por fin de semana – en el mismo camino de Navarredonda, además de organizar paseos a caballo, en bici, en quad...
plaza mayor de Lozoya
recomendable en cualquier época del año, para personas de toda edad y condición física, y en particular para los aficionados a la bicicleta de montaña, pues la pista es excelente
hoja 19-19 (Buitrago del Lozoya) del Servicio Geográfico del Ejército o la 484 del Instituto Geográfico Nacional; mapa excursionista Sierra Norte de La Tienda Verde (Maudes, 23 y 38; teléfono 91 534 3257)
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Mucha gente cree que las autopistas, los coches de tropecientos caballos y la velocidad en general son síntomas de bienestar, pero la experiencia nos dice lo contrario: quienes más corren son los que, por fas o por nefas, gozan de menos tiempo libre. Unamuno lo tenía claro: “Yo, por mi parte, no corro cuando puedo ir al paso, a pie, y enterándome del camino. ¿Que recorro poco espacio? ¿Y qué? Todo pedazo de espacio es infinito dentro de sí. Y lo mismo digo del tiempo” ('Andanzas y visiones españolas'). O dicho de otro modo: “Caminar hace del mundo el lugar inmenso y agradable que era antiguamente” (Lawrence Millman, 'En los confines del mundo').

Para conocer el lugar inmenso y agradable que era antiguamente el valle del Lozoya, hay que salirse de la carretera. Pero no como hicieron Rociíto y compañía, volcando en una curva de la M-607, sino andando a paso quedo por ésos “caminos estrechos, tortuosos y amarillos” que cantó Azorín ('En la montaña'); ésos que llevan “en España –en la España castiza– la denominación de caminos viejos” y que son “un complemento de las viejas y nobles ciudades, de los viejos caserones, de las catedrales, de las colegiatas, de las alamedas umbrías y seculares, de los huertos cercados y abandonados”. Verbigracia: el camino viejo de Lozoya a Navarredonda.

En busca de tal camino, partiremos de la Plaza Mayor de Lozoya, que es la del Ayuntamiento: un edificio de 1698 con hermosa fachada de estilo barroco castellano. Poco más arriba de esta plaza, queda la fuente de los Cuatro Caños (1791), y más arriba aún, la iglesia parroquial del siglo XVI. Pero nosotros vamos a salir hacia abajo, por la calle del Salvador, bordeando la alta tapia de una finca, con gran portada y escudo, que fue de los primeros señores de Lozoya, los Suárez de la Concha. Unos señores que, según las crónicas, eran para echarles de comer aparte. A don Sebastián, señor de la villa desde 1620, lo denunciaron sus vasallos por falta de seso e hidalguía, pero ganó el juicio; a su sucesor, su hijo Antonio, un prebendado del Santo Oficio que había adquirido en los campos de batalla de Milán maneras de ordeno y mando, lo mataron de un arcabuzazo para ahorrarse pleitos. El lugar fue palacio de los susodichos, luego convento y ahora es casa particular.

Tomando enseguida a la izquierda por la calle de La Luna y doblando un par de esquinas más, siempre hacia abajo, llegaremos a la calle del Toril y poco después a la de las Eras Chicas, cuya prolongación es una excelente pista de tierra y gravilla. Se trata del camino viejo a Navarredonda, el cual se aleja de Lozoya enfilando hacia el noreste por entre prados salpicados de fresnos y robles melojos; orlados de avellanos, zarzas, escaramujos y majuelos; floridos de peonías, satiriones, milenramas y hierbas de Santiago.

El camino viejo nos va a llevar en suave ascenso, sin extravío posible, hasta el collado existente entre el Reajo (2.100 metros) y el cerrete de la Cruz (1.514), detrás del cual se esconde Navarredonda. Tal portacho –que alcanzaremos tras hora y media de paseo– y las praderas que lo preceden son estupendos miradores con vistas al embalse de Pinilla, en cuyo espejo se prueban nieves y piornos las más altas señoras de la región: Cabezas de Hierro y Peñalara.

Rebasado el collado, el camino desciende raudo, en sólo dos kilómetros, hasta Navarredonda. Suyos son un templo con ábside románico y una maciza casa consistorial blasonada, en cuya planta baja hay un bar y una terracita que es un buen lugar para descansar antes del regreso y reflexionar en lo que decía Unamuno, que sus horas de paseos y meditaciones daban para mucho porque eran cuadradas y a veces cúbicas: “Así mi hora cuadrada tiene 3.600 minutos cuadrados y mi hora cúbica 216.000 minutos cúbicos”. Así son las horas del caminante –largas, anchas y profundas–, y así era el tiempo en el valle del Lozoya antes de que se inventasen las carreteras y las prisas.

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